martes, 12 de enero de 2016

Broken spark Capítulo 3: Una frecuencia óptima



Para el momento en que Optimus y los demás maximals llegaron a las cercanías de la base era tarde para sorprender a Megatron; los dos grupos se encontraron frente a frente, el barranco y la nave protegida por el campo de fuerza como telón de fondo.

—Al fin nos vemos las caras Optimus.
—Esperaba una emboscada —dijo el líder maximal.

Megatron ahogó una risa burlona.

—Siempre con ese concepto tan malo acerca de mí, pero aunque no lo creas, en esta ocasión no vengo enfrentarme a ti ni a los tuyos.

Pero podría hacerlo, pensó el gorila. Algo se oculta detrás de esa supuesta actitud pacífica.

— ¿Qué es lo que quieres?
—Me gustaría saber en dónde se encuentran tres de mis camaradas —replicó con seguridad—, desde el momento en que nos estrellamos, mis asociados parecen estar desapareciendo por arte de magia.
— ¿Y eso de qué manera tiene que ver con nosotros?
—No lo sé —replicó Megatron— entre el lugar donde se estrellaron ustedes y aquí en donde nos estrellamos nosotros existe una distancia que se puede cubrir casi en línea recta, y cuando llegué ustedes ya venían de regreso.

Ratrap iba a decir algo, pero Optimus reaccionó con rapidez y evitó que hablara.

—Estás confundido de bando Megatron —contestó con firmeza—, no somos del tipo de los que dan caza a sus enemigos sólo por diversión.
—Por algún motivo, eso no te lo creo.
—Tendrías que preguntarte a ti mismo a qué se debe esa desconfianza.

Megatron decidió que la reunión ya había llegado a su fin.

—Vamos a dejar algo en claro: ahora tenemos dos opciones, intentamos matarnos squí y ahora o nos retiramos para preparar con mucho cuidado los pasos que vamos a dar ¿sabes? El enfrentamiento es inevitable.

Optimus por su parte, no estaba dispuesto a ceder.

—No vas a usar el disco para tus planes, no te lo permitiré.
—Sé que no lo harás —replicó el otro con alegría—, para los asuntos que corresponden a tu deber, funcionas en una frecuencia óptima, Optimus.

Hizo una breve pausa especulativa, tras lo cual comenzó a moverse hacia un costado.

—Predacons, retírense, no queremos caer en una trampa.

Los predacons se retiraron con rapidez mientras Rhinox se convertía a robot y activaba el mando a distancia que permitía que se abriera una brecha en el campo de energía protector. Dinobot apareció desde el escondite que lo había mantenido oculto a cierta distancia y se acercó al grupo.

—Escuchar Optimus —dijo Rattrap en voz muy baja—, sé que fui  irrespetuoso contigo. Pero esta vez estoy hablando en serio, no lo dejes entrar.

El líder maximal hizo una pausa.

—En estos momentos el mayor peligro para nosotros no se encuentra ahí, en ese transformer, está en la mente de Megatron y en los planes que aún no logro descifrar.

Dinobot llegó hasta ellos a paso lento, la satisfacción se notaba con toda claridad en sus ojos.

—Esta fue una reunión interesante y al parecer una charla muy emotiva.

El gorila no respondió.

—Es extraño que haya aparecido de esa forma y no los atacara ¿no es así?
— ¿Se te ocurre por qué podría haberlo hecho?
—No, pero él aún no sabe que estoy con ustedes, lo que significa que tenemos una oportunidad de engañarlo.
— ¿Qué sugieres?

El velocirraptor miró directamente hacia Rattrap, que lo observaba con desconfianza.

—Lo más sensato que puedes hacer, trata de matarme.
— ¿Qué?
—Lo que oíste. Megatron ya sospecha de la desaparición de algunos de sus seguidores, entrégale a uno de ellos malherido, al borde del colapso.

Rattrap soltó una exclamación burlesca.

—Estás demente si crees que eso lo va a alterar, o a provocarlo de alguna manera, a Megatron no le interesan sus seguidores.
—No se trata de lo que pueda ponerlo nervioso o no, sino de entrar en su nave con armamento que no tengo en mi poder.
—No entiendo lo que…

La voz de Rhinox se escuché fuerte y clara, emergiendo desde detrás de ellos con su aplomo característico.

—Una bomba.

Cheetah intervino alarmado.

— ¿De qué estás hablando? Sólo tenemos algunos detonadores en el interior de la nave, no podemos desperdiciarlos en pasárselos a él.
—Es cierto —chilló Rattrap—, ¿cómo sabes que todo esto no es más que un plan para desarmarnos?
—Porque hay una forma de comprobarlo —replicó Optimus con tranquilidad—, Dinobot, aceptaré que te involucres en este arriesgado plan con una condición: vas a cambiar tu código mental a Maximal.

2

Megatron y los predacons volvieron a la base en un ambiente de nerviosismo.

—Megatron —intervino Tarantulas— ¿crees que esto es de verdad un plan de los maximals? No parece su estilo.
— ¿Porque siempre son los héroes de las historias? —replicó el líder con tranquilidad— Hace miles de años que los predacons, y antes los decepticons, hemos sido considerados y vistos como los grandes conspiradores pero, si lo analizas bien mi estimado arácnido, puede ser que detrás de todo esto haya un símbolo distinto al que nosotros ostentamos.
— ¿Y qué sugieres?

Megatron quitó de su brazo el extremo dentado con el que podía disparar grandes lásers y lo dejó sobre el mesón. Luego contempló durante unos momentos el mapa tridimensional frente a sus sensores ópticos.

—Piensan atacarnos —replicó al fin—, nos hemos vuelto un obstáculo. Tenemos que descifrar el mensaje escondido en el Disco dorado, lo más pronto posible.
— ¿Y los predacons que faltan?
—Preparen una búsqueda, pero no saldrán todavía; presiento que los maximals están muy, muy cerca.

3

Al fin y a pesar de los murmullos de desaprobación de Rattrap, el grupo ingresó a la nave en compañía de Dinobot; el velocirraptor se mostraba muy calmado y confiado en el procedimiento que se iba a realizar. En tanto, Cheetah se escabulló a un costado, en donde Rhinox preparaba la cápsula en donde iba a realizarse el cambio de facción.

— ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?
—Hay un procedimiento standard para realizar los cambios de facción.

El felino se interpuso en sus laboras, y lo obligó a mirarlo.

—Sabes que no hablo de eso. ¿Crees que el Gran jefe enloqueció?

Rhinox lo miró con detenimiento durante unos momentos, antes de contestar.

—No ha enloquecido, está tomando la decisión de tomar medidas peligrosas en contra de enemigos peligrosos. Ciertamente, que Megatron tenga en su poder el disco dorado lo convierte en una mgran amenaza.
— ¡Pero uno de sus aliados está dentro de nuestra nave!
—Baja la voz.
—Lo siento.
—Escucha, sólo mantén los sensores ópticos muy abiertos, y ahora déjame revisar esto antes que me tarde aún más.

Mientras tanto, en el puente de mando, Optimus le explicaba a Dinobot la información.

—El procedimiento no será largo, pero escucha; no vamos a cambiar tu memoria, pero tus códigos de pensamiento van a cambiar. La primera directiva, es no matar de forma innecesaria, y cuando lo digo, me refiero a cualquiera de tus especiales motivaciones.
— ¿Qué sucedería en el caso de que lo quisiera hacer?
—Hay un comando de directivas en el programa que cambiará tu forma de pensar. Si quisieras matar por placer, por ejemplo, u sistema va a dirigir tus emociones en sentido opuesto, no sentirás placer ni gusto al intentarlo, y todo tu organismo y pensamientos lucharán por detenerte, o hacer que cometas un error.
—Entiendo.

Dinobot se convirtió a robot y enfrentó al líder maximal, mirándolo a los ojos. Puso una mano en su hombro y habló con voz clara y confiada.

—Cuando todo haya terminado, convénceme de que es una misión de máxima importancia, para que no me arrepienta.
—Lo haré.

Un instante después de esas palabras, Optimus se llevó una mano al cuello, palpando la misma zona en donde el otro había tocado.

— ¿Qué…? ¿Qué es esto?

Dinobot se alejó unos pasos; en tanto, el virus comenzó a infectar el organismo del líder autobot. Optimus intentó hablar, pero se vio muy rápidamente detenido por la acción del agente que se inmiscuía en sus circuitos. Dio algunos pasos sin sentido, tratando de hacer algo en medio de la confusión, cuando, de manera repentina, dejó de moverse y quedó quieto en el lugar. En ese momento apareció Rattrap, quien se escandalizó al ver a ambos tan quietos.

— ¿Qué es lo que estás haciendo asqueroso saurio?
—Nada —replicó el otro encogiéndose de hombros—. De pronto dijo que se sentía extraño, y luego ya no se movió.
— ¡Rhinox!

El aludido y Cheetah aparecieron a los pocos momentos. Rhinox preparó un escáner para revisar el estado del líder, pero antes que pudiera hacerlo, este se recuperó.

— ¿Qué pasa, por qué me miran todos así?
—Estabas muy extraño.
—No es nada, sólo el cansancio. Ahora vamos a realizar el procedimiento en Dinobot lo más pronto posible.

Fueron hasta el módulo, al que el velocirraptor entró con toda tranquilidad. Una vez que estuvo dentro, Optimus activó los cañones de los brazos y hombros y comenzó a disparar.



Próximo capítulo: Un ejército considerable


sábado, 2 de enero de 2016

Nuevo ciclo, nuevos proyectos


A pesar de que no hago alardes por los cambios de ciclo, esta vez quiero agarrarme de este tópico tan común para hacer algunas cuentas y comentar varias cosas al respecto.

1: Lamento haberme alejado de las galerías. Sé que hace tiempo no publico imágenes, pero voy a regresar, más irónico y con algunas sesiones fotográficas temáticas que es algo que siempre he querido hacer.

2: Los fanfic llegaron para quedarse. El año pasado publiqué el fanfic La otra matrix, el cual terminó en Diciembre, y comencé el que me ocupa que es Broken spark, sobre el universo bestia. Es posible que en un futuro haya un nuevo proyecto relacionado, pero aún no puedo dar mayor información.

3: No puedo seguir con la sección de noticias porque no me da el tiempo, pero decidí hacer una nueva sección que sea como "El resumen del domingo" con lo que me parezca más relevante. Sección en construcción.

4: Daré más relevancia a las sub colecciones. Mi Fuerte es Transformers, pero quiero que las otras colecciones también tengan su espacio y lucharé por ello.


Eso es por el momento, de nuevo quiero agradecer las visitas y lecturas, no importa el número de ellas, importa que ustedes están ahí y lo sé, gracias totales.


martes, 22 de diciembre de 2015

La otra matrix Capítulo 19: Alarmas de guerra



Cybertron

Rodimus Prime regresó al puente de mando en Kalis y ordenó que las fuerzas autobot se dispusieran atacar de inmediato a Unicron.

— ¿Te encuentras bien?
—Mejor que nunca —respondió rodimus—, ahora todo está en su lugar y me siento completo de nuevo; amigo mío, tenemos que ir a luchar contra Unicron, es de vital importancia el kilo de que lo derrotemos antes que se encuentre en perímetro del planeta.

Ultra magnus estaba sorprendido con el cambio que evidenciaba el líder autobot.

—Sucedió algo ¿verdad? Durante tu ausencia.
—Es cierto, pero no tengo tiempo para explicártelo ahora.

Todo eso había sucedido en realidad; mientras luchaba por legar hasta el laboratorio en donde se encontraba la copia de la matrix, la energía sufrió una gran convulsión. Sintió que perdía el control no sólo de la matrix sino también de sus propios movimientos, y luchó por mantenerse en sus cabales y evitar al costo que fuese que el malvado Runflight consiguiera quedarse con ese poder. En esos momentos ya no le importaba cómo es que habían caído en los planes del mercenario al igual que Tau, sólo importaba detenerlo. Y fue en ese momento crucial, cuando elevó la matrix por sobre su cabeza, cuando invocó su energía  y la capacidad para continuar, que supo que al mismo tiempo, en otro sitio de Cybertron, bajo ellos, la batalla se estaba librando. Al final, el vencedor había sido el misterioso guerrero del que nunca había visto su rostro, tan sólo la forma en que empuñaba un hacha en contra del adversario.

—De acuerdo, nos concentraremos entonces en los movimientos de Unicron, y en contener a Galvatron y sus seguidores.
—En este momento Galvatron es secundario —replicó Rodimus con seguridad, mientras ambos salían del puente de mando siendo seguidos por un destacamento—, vamos, es un momento crucial y no podemos perder el tiempo.

Mientras avanzaban, Rodimus recordó las imágenes que había visto dentro de su cabeza; tenía una noción de quién había sido el responsable de que el recuperara toda su energía y el control de la Matrix, pero al mismo tiempo estaba convencido de que era alguien a quien no podría encontrar, alguien que se había ido para siempre, como un precio a pagar por la restauración de la energía.

2
La corte de los despreciados

Filence se encontraba al mando del asteroide mientras Aldren se encontraba en misión en Cybertron; las últimas horas habían sido tranquilas en cuanto a navegación, pero inquietas en el ambiente dentro del lugar.

—Aún no tenemos comunicación por parte de Aldren —dijo Warcrux—, vamos a seguir desplazándonos como hasta ahora ¿verdad?

Filence tenía órdenes claras de Aldren, pero al mismo tiempo sabía que no podía seguir de manera permanente con un curso indefinido, si es que ella no regresaba.

—Así es —respondió con calma— es necesario que ella nos encuentre en este cuadrante cuando regrese; el equipo médico está listo ¿correcto?
—Sí —replicó el otro—, estamos listos para lo que sea que pueda pasar.

No pudo evitar titubear al final de la frase; lo que no se atrevía a decir era que estaban listos para asistir heridos, pero no para enfrentar la posibilidad de que Aldren no regresase.

—Filence.

La voz de Usleazys se escuchó en el puente de mando; el aludido giró en su posición y de inmediato se puso de pie al reconocer de quién se trataba. Prefería evitar que la conversación que iba a suceder después fuera escuchada por los demás.

—Vuelvo en un momento.

Salió al pasillo y acompañó a Usleazy a una sala contigua.

—No deberías estar levantada, Scratlens dijo que aún debes guardar reposo.

Ella lo miró sin alterarse.

—Escucha, está sucediendo algo extraño, todos están muy nerviosos.
—Es natural después de las cosas que han sucedido.
—No se trata de eso y lo sabes. Aldren, Soulbreaker, Heavythread, Underslow y Chainrack salieron en una extraña misión, escuché que alguien lo comentaba.
—Pronto estarán de regreso.
— ¿Por qué se marcharon?
—Usleazy, por favor vuelve a tu aposento para que descanses.

Eso fue suficiente para que a ella se le acabara la paciencia.

—No me hables de esa manera. Escucha, sufrí una conmoción cuando este monstruo nos atacó, pero no estoy loca; algo sucede con Soulbreaker y por eso Aldren salió junto con él de este asteroide, dime qué es lo que está sucediendo, dime qué va a pasar con ellos.

Filence hizo una pausa meditando antes de contestar.

—Me gustaría poder responder esa pregunta Usleazy, pero en este momento no tengo seguridad de lo que va a pasar; Aldren está ayudando a Soulbreaker a cumplir una misión muy importante, él debe ir hasta Cybertron para poder ayudar a los Autobots y a toda nuestra raza a superar un grave peligro.

Usleazy quedó sin palabras durante unos momentos.

— ¿Pero por qué él?
—Sólo sé que su destino.
—Pobre muchacho —reflexionó ella—, después de lo que le tocó vivir con anterioridad… qué injusto es que ahora tenga que enfrentarse a este destino.



3

Cybertron.
Mientras tanto en los laboratorios subterráneos de Tarn, Shockwave estaba dando las instrucciones a distancia para que el destacamento de drones abandonara la misión que originalmente se les había encomendado; Arciagan y Spektre habían logrado escapar, pero por suerte su misión estaba cumplida y los Autobots ya tenían en su poder el archivo de audio en donde quedada demostrada la culpabilidad de Runflight. Verificó que Galvatron había tomado la decisión de cambiar el curso de su ejército y enfocarlo en Unicron. Eso significaba que, después de tanto tiempo de inactividad, las cosas retomarían el curos que quedara suspendido desde la aparición de esa segunda fuente de energía autobot. Ingresó algunos datos en la computadora.

—Preparen  a los oficiales armados, es una orden de Galvatron.

En efecto, El líder decepticon quería guerra, y tomada ya la decisión, movilizaría a todo su ejército en contra de los autobots y de Unicron ¿Qué papel jugarían ellos en medio de esa guerra a tres bandos? Ante la aparición del gigante, el liderazgo de Galvatron se había visto amenazado, pero con la quietud reciente, todos habían tenido tiempo de reorganizarse. Su líder entonces, lo que quería era aprovechar el poder de la matrix en su favor, para destruir a Unicron y ser el nuevo dominador. Faltaba ver si es que las cosas se decidirían en un único enfrentamiento, o las alertas de guerra eran sólo el principio.

4

Cybertron. 12 días después.

Luego de intensas batallas y una encarnizada pelea, Galvatron y Rodimus prime habían confluido en un mismo punto, y se enfrentaron en las cercanías de Unicron; el gigante destructor intentó poner fin a la Matrix de Liderazgo, sin embargo la luz de ésta fue más poderosa y se opuso a su inmenso poder, extinguiendo la existencia del poderoso enemigo. Galvatron por su parte, tomó distancia, y luego de ser derrotado por Rodimus ordenó a sus fuerzas que lo siguieran para reorganizarse y volver a la carga.
La cabeza de Unicron quedó entonces flotando alrededor de la órbita del planeta, como un mudo recuerdo de la amenaza que se había cernido sobre ellos; sin embargo de lo cual se trataba de algo superado, si bien la paz no había vuelto en todo su esplendor al planeta, el hecho de que los decepticons se hubieran alejado de manera momentánea sirvió para que los autobots pudiesen reparar las instalaciones dañadas y además reparar las heridas de aquellos que se encontraban más lastimados después de numerosas batallas.

— Has hecho un gran trabajo, Rodimus. Al fin tenemos días en donde no tenemos alarmas de ataque.
—No Ultra magnus, ha sido un trabajo de todos.

Las actividades habían sido muchas en los últimos días; la batalla en contra de Unicron había concentrado toda la atención en Kalis, en donde los autobots aún mantenían su base central, y su posterior derrota significó alegría y esperanza para un pueblo que se encontraba desde hace tiempo sumido en la angustia.

— ¿Crees que fue él?
—No tengo dudas —respondió Rodimus—, se trataba de él, puedo sentirlo en mi interior.

Habían hablado mucho al respecto luego de la derrota de Unicron, cuando el repliegue de los decepticons les dejaba algo más de tiempo disponible; hasta el momento nada de eso figuraba en los registros de Cybertron.

—Las cosas tomaron un curso muy difícil durante los últimos meses.
—Desde la muerte de Optimus todo ha sido complejo —replicó el líder—, y te aseguro que por lo que sucedió con la matrix y la aparición de la copia, en muchas ocasiones me sentí perdido.
—Lo sé, no fue un periodo fácil.

Se acercaron a uno de los balcones del edificio en el que estaban, donde dentro de unos minutos tendrían una reunión con distintos líderes de grupo, tanto trabajadores como personal médico, constructores y guardianes. Apenas un par de días antes estaban enfrentando a distintos grupos disgregados de decepticons, y ahora la paz parecía algo mucho más real sobre las calles de Cybertron, custodiadas, pero sin explosiones ni cazas disparando.

—Él es un guerrero que luchó por todos nosotros —reflexionó Magnus en voz baja— ¿Qué piensas hacer al respecto?

Rodimus había estado dando vueltas durante días al asunto ¿de qué manera podía llegar a un punto en que la información no se volviera confusa?

—Lo sé. Por alguna razón, parte de la energía de la matrix quedó dentro de él, y la utilizó para enfrentar a Runflight cuando él se apropió de la copia de la matrix; pude verlo, como si por momentos su punto de vista fuera el mío.

Ultramagnus no le había dicho, ni aún luego de que el líder autobot le relatara los sorprendentes hechoa acaecidos durante la jornada en que Unicron volvió a atacar, que él estaba detrás del escape de Soulbreaker del asteroide médico Helios 4 meses atrás; no sabía por qué, sólo tenía claro que esa historia debía quedar sepultada ¿acaso sería uno de los caminos escogidos por la matrix para que se autobot, al final, terminara regresando para salvarlos?

— ¿No crees que su participación debería quedar registrada en los libros de Cybertron?
—Honestamente, no lo sé. Pienso que sí, que luego del enorme sacrificio que hizo, incluso más allá de lo que no supimos entender de él cuando vino a tratar de ayudarnos, lo mínimo que podemos hacer es dejar constancia de sus actos para las futuras generaciones. Sin embargo, no sólo no tengo pruebas de lo que sucedió, sino que además, he utilizado un escáner de memoria e mí mismo, y todo lo que tiene que ver con él en esa jornada, me refiero a lo que vi a través de él, no está.
—No entiendo.
—No puedo probar que eso de verdad pasó —explicó en voz baja—. Está en mi mente, pero no como un recuerdo registrado.

Ultramagnus pensó en lo que le había pasado a el mismo cuando conoció a Soulbreaker, cuando se acercó a ofrecerle un trago y cuando, muy poco después, se embarcaron juntos en una aventura por entregar a Rodimus la copia de la matrix. Todo eso tenía un elemento en común.

—Fe.
— ¿Disculpa?
—Eso es —explicó Ultramagnus—. Disculpa si esto suena descortés, pero siempre creí en Soulbreaker. No estoy hablando de la fe ciega en que piensas que algo va a suceder sólo porque sí, sino de algo…distinto. Él no era ninguna clase de héroe, pero la forma en que se acercó a mí, su capacidad era algo que trasciende a las habilidades o el poder que alguien pueda tener. Estar en su compañía me hizo creer en él, y no estoy hablando sólo de ayudarlo porque estaba en peligro o por cumplir una misión, sino porque era alguien en quien podía confiar; cuando Tau lo acusó de usar implantes sensoriales, y todos esos exámenes decían que era lo más probable, me sentí defraudado, pero no de él, sino de mí, es como si de alguna forma mi falta de fe en Soulbreaker hubiese causado su caída. Muchas veces me pregunté si estaban haciendo lo correcto al internarlo, y traté de justificar esos actos con que estábamos bajo asedio por parte de los decepticons, pero eso nunca fue suficiente.

Rodimus escuchaba atentamente las palabras del guerrero; entonces supo qué era lo que debía hacer.

—Eres una luz de entendimiento para mí, Viejo amigo.
— ¿A qué te refieres?
—Lo que has dicho me ha hecho entender lo que debo hacer en su nombre.

Lo que le había faltado a él, lo tenía alguien que no era más que un técnico, desaparecido y solitario.

—En memoria del guerrero que derrotó a Runflight, no es necesario construir una estatua ni escribir grandes registros; eso no se condice con la personalidad de ese autobot ni con lo que sus actos demuestran. Ahora entiendo que él nunca quiso la gloria, sus objetivos siempre fueron mucho menos egoístas, y a la vez muchísimo más nítidos y transparentes. La historia, los registros históricos serán modificados, es mi obligación que se cuente todo como sucedió, al menos hasta donde puedo comprobarlo.
La meticulosa planeación que hizo Rubnflight para envolver con sus argucias  a Tau, el horrible crimen que cometió con él y la forma en que este se dejó engañar, convirtieron a Soulbreaker en una víctima, quizás una de las más perjudicadas por él. Quiso ayudar desde su lugar, pero por causa de una mal entendida jerarquía de credibilidades, su versión de los hechos fue teñida de desconfianza, y eso a la larga significó que tomara la decisión de alejarse de Cybertron para siempre.

Ultramagnus intervino, preocupado.

—Pero Rodimus, esa última parte no es así, al menos no del todo.
—Lo sé, pero si ya una vez permití que se ensuciara su nombre con acusaciones de ingesta de estupefacientes, no puedo permitir que tan sólo la más mínima duda empañe su recuerdo. El guerrero misterioso, el transformer sin nombre será un alma, una chispa que vino hacia nosotros para evitar el triunfo de Runflight por sobre la matrix de liderazgo, y esa luz que nos salvó, también nos dio claridad sobre lo que sucedió con otras víctimas de él. Sé que, en el fondo, en donde se encuentre —Primus quiera que descanse en la matrix—, a él no le importaría, que no necesita su nombre en una placa para satisfacer su ego.

Su interlocutor asintió, satisfecho.

—Tienes razón, a él no le hace falta eso.

Un guardia avisó que los convocados a la reunión ya se encontraban en la sala; Rodimus asintió.

—Por favor amigo, ve en primer lugar, iré a los archivos a dar las instrucciones correctas para los registros históricos. Estamos empezando una nueva etapa después de la destrucción de Unicron, y no quiero que esto quede pendiente.
—De acuerdo.

Rodimus se alejó mientras el otro autobot dirigía sus pasos hacia la sala de reuniones. Se sintió satisfecho de que, al menos al final, se le hubiera hecho justicia a Soulbreaker.

5

La corte de los despreciados. Un mes después.

Underslow salió de su habitación y se encontró con Chainrack.

—Qué tal.
—Hola.

Continuaron avanzando por el pasillo en silencio durante unos momentos; se trataba de un día importante para la corte, ya que al fin su viaje les había permitido encontrar algo que necesitaban mucho, y todos estaban dispuestos a ayudar en lo que fuera necesario.

—Va a ser una jornada larga ¿nos ayudarás no es así?
—Por supuesto.

Chainrack no pudo seguir disimulando su curiosidad.

—Escucha, sé que no te gusta mucho hablar de este tema, pero has estado muy silencioso últimamente ¿aún piensas irte de la corte?

Underslow había hecho un proceso interior largo y difícil; la muerte de su hermano lo sumió en la tristeza y la desesperación, pero al mismo tiempo lo obligó a replantearse muchas cosas, como su permanencia en la corte. El posterior ataque a Cybertron dentro de la misión de Aldren también tenía que ver.

—No. Tomé la decisión de quedarme; reconozco que no es sencillo a veces, ya sabes que Undertow y yo éramos muy unidos, y volver a perderlo luego de lo que pasó es difícil pero… es lo que él habría querido.
—Me alegra que te quedes.
—A mí también. ¿Sabes algo? Creo que en este tiempo, nunca aprecié de verdad la vida en la corte, fue mi hermano el que lo valoró de verdad, me refiero a lo que tenemos aquí, lo que la capitana hace por nosotros y cómo nos protege y nos ayuda.
—Entonces es una buena noticia.

Llegaron hasta una de las plataformas auxiliares; el asteroide, en esos momentos, estaba detenido, flotando a algunos cientos de metros de un risco, en la desértica superficie de un planeta rocoso. Se podía ver desde ahí los restos de un crucero espacial, abandonado en ese sitio quizás muchas décadas atrás.

—Casi tan buena como esta —agregó Chainrack con alegría—. Al fin encontramos una nave que tenga un reactor en buenas condiciones, y no tuvimos que robarlo.
—Como dice Heavythread, no lo tuvimos antes porque nunca pudo robar uno.

Aldren apareció volando rápidamente y pasó de jet a robot en un instante.

—Me alegra que ustedes dos estén aquí —dijo a modo de saludo—, ya está todo preparado.
— ¿Todo está listo allá abajo?
—Listo no es la palabra correcta, pero hay avances. Artwire ya dio su veredicto y el reactor de esa cosa no sólo está en buenas condiciones, sino que su estructura es casi de las mismas dimensiones que el que tenemos en la corte.
—Increíble.
—Bueno, en realidad es uno de los secundarios, con el tamaño de esa cosa sería imposible de otro modo; lo importante es que Artwire y los demás ya tienen casi terminado el trabajo de separar el cableado y las conexiones, para poder hacer el traspaso. Ustedes dos bajen a ayudar en lo que puedan, necesito muchas manos ahí y tengo que ocuparme de otras cosas.
—Como digas.

Aldren ingresó a la corte y se dirigió de inmediato al puente de mando; en el interior la actividad era intensa, los seis navegantes estaban ocupados gestionando todos los datos proporcionados minutos atrás por Alfan, quien desde luego comenzó a calcular la cantidad de energía necesaria para sostener la corte sobre el desierto planeta y las mejores vías de trabajo cuando aún no terminaban de llegar.

— ¿Cómo van esos cálculos?
—Alfan nos acaba de enviar el informe corregido —dijo Owlstar—, y de hecho, tenemos que estacionar el asteroide, o tenemos suficiente energía auxiliar para sostenerlo sin el reactor central.
—Rayos.
—Midsaw dice que el tubo gravitacional está desgastado —comentó otro de los navegantes—, y que necesita reparación.

Aldren no era partidaria de estacionar el asteroide; la última vez una tormenta eléctrica les voló varios pedazos, pero por otro lado, no podían perder ni un segundo más en tener el nuevo reactor. Si hasta ese momento volaban era gracias a las reparaciones, pero de todos modos un nuevo artefacto era de vital importancia; además, todos los componentes del anterior serían muy útiles para refacciones.

—Está bien, ya lo escucharon, vamos a estacionarnos dentro de cinco, los quiero a todos ocupados en eso. Filence.

Su oficial de mayor confianza apareció a los pocos momentos; ella hizo un gesto vago con las manos.

—Me estaría haciendo vieja si temiera estacionar la corte ¿verdad?
—No es ese tu estilo.
—Lo sé. Pero me preocupa un poco que haya tanto transformer dando vueltas por aquí cuando vamos a hacer este procedimiento ¿Qué tal si te ocupas?
—Me llevaré a la superficie del planeta a los que no estén en condiciones de trabajar, les servirá cambiar de ambiente por un instante; pero tendrás que prescindir de Ofiuft, ya sabes que lo siguen más a él que a mí.

Aldren soltó una risa en voz baja.

—Y a ti te encanta ser siempre diferente a todos; llámalo, vamos a descender en cuatro y medio.

Filence se retiró con su habitual calma y movimientos silenciosos. Aldren activó los controles manuales, y se sentó frente a la consola de mando para tomar el control total del asteroide. El futuro que veía en su mente, de manera constante, no incluía imágenes de la corte, y eso la tranquilizaba, casi lo suficiente para creer que todo iba a salir sin contratiempos. Dio el aviso por altavoz con su tono más cordial y calmo, decidida a no permitir que su propia desconfianza manchara un momento como ese, y esperó algunos momentos hasta que las voces y los pasos en los pasillos anunciaron que Ofiuft estaba llevando consigo a los más desvalidos a algo que, de seguro, era una excursión o alguna terapia, es decir algo típico en él para llamar la atención y entretener a todos; si bien podía ser cansador escucharlo hablar, más que al propio Chainrack, su aporte se veía en momentos como ese, ya que por su carisma tenía el don de arrastrar consigo a muchos de la corte. A través de las cámaras exteriores lo vio descender con un grupo de nueve, que era su cálculo acerca de los que era mejor mantener alejados de las situaciones de estrés en caso de ser posible; otros, como Alfan, no salían de sus habitaciones, por lo que no era necesario preocuparse por ellos.

— ¿Qué acaso crees que no sé que estás perdiendo el tiempo Heavythread? —dijo con falsa autoridad por el altavoz—. Haznos un favor a todos y deja de dar vueltas, no puedes escapar de esta misión.

A algunos pasillos de distancia, dentro de una bodega, el aludido miró hacia una de las escasas cámaras que había en la corte, e hizo un gesto de burla.

—Ya voy, ya voy, sólo espera un momento.

Aldren estaba muy cordial, eso sólo podía significar que estaba preocupada por el descenso que avisó poco antes; claro, el desastre de Arminio 9, cuando la tormenta eléctrica casi los despedazó, ese había sido e último evento en que habían estacionado el asteroide. Cómo pasaba el tiempo.
Heavythread salió de la bodega en donde estaba ordenando baúles de materiales, y se dirigió a uno de los pasillos inferiores, donde estaba el sector del reactor central; Artwire debía estar feliz de poder concretar al fin el cambio de reactor, después de tener en su poder los planos de acción durante semanas sin que tuvieran utilidad; por otro lado, a él también le venía bien que lo encontraran, ya que eso haría de sus excursiones al exterior un trabajo más meticuloso y menos arriesgado, antes se trataba de conseguir de todo, incluso repuestos que necesitaban porque el anterior estaba cayéndose a pedazos, ahora podría ser más cuidadoso, y también divertirse más si se escapaba a algún sitio en el universo.

—Oye, ¿piensas quedarte ahí de por vida? Por si no lo escuchaste, Aldren ya está dando la cuenta regresiva, vamos a descender y hay que hacer tiempo récord o jamás nos dejará en paz.

Soulbreaker estaba programando las consolas laterales al cuarto del reactor.

—Lo sé, ya terminé aquí.

Se miraron un momento sin decir nada, y un instante después, ambos reaccionaron a la vez, Heavythread lanzando una tuerca al aire, Soulbreaker atajándola con un movimiento limpio, con una de sus herramientas que había sacado de la placa en el costado; era un desafío de habilidad que tenían entre ambos, parte de los múltiples juegos que existían en la corte para mantener la entretención y un ambiente distendido.

—Pues creo que voy ganando por siete a cuatro —repuso Soulbreaker alegremente—, soy un maestro en estas cosas.
—No te las des de tan experto, novato.

Salieron al pasillo empujándose mientras charlaban.

—No me digas novato, voy ganando y lo sabes.
—Sólo porque tengas una buena racha no es señal de nada, ya verás que mi experiencia es superior en todo; además puedo hacerme invisible cuando quiera.
— ¡Eso sería trampa! —acusó el otro— No sería justo, sabes que si usas el escudo no podré verte.
—Sólo te advierto, no me provoques amigo.

Caminaron en silencio unos momentos más; Soulbreaker habló más seriamente.

—Escucha, yo…
— ¿Qué ocurre?
—No te lo había dicho pero, quería darte las gracias.
—Ni lo menciones —repuso Heavythread alzando las manos—, no hay de qué estar agradecido.
—Es que quiero agradecerte —insistió—, porque fue importante para mí. Me sorprendió mucho que hubieras recuperado la cápsula de Slimdeam en la que viajé, y sólo cuando la volví a ver me di cuenta de que era lo único que me quedaba de mi vida anterior.

La salida de Cybertron a bordo de La daga, que es como Aldren había bautizado después a la nave ligera en la que realizaron esa misión, había sido penosa y muy silenciosa para todos; Aldren dijo que ya no podían hacer nada más, pero dio a entender que el fin de Unicron estaba muy cerca, lo que significaba, de manera indirecta, que la tarea de Soulbreaker había llegado a su fin, con todo lo que eso significaba. Si bien era cierto que tenían que regresar a la corte, y que no podían perder mucho tiempo en el regreso porque el asteroide los esperaba en un determinado vector espacial, Heavythread insistió en que viajaran a buscar la cápsula perdida en la que Soulbreaker se había transportado tiempo antes; Luna Solire estaba en las mismas condiciones que siempre, excepto que el bar ahora era propiedad de un sujeto llamado Eoscil, quien se lo quedó luego de que Ricochet decidiera unirse al bando autobot como guerrero activo por algún motivo que nadie supo identificar. Tan pronto como encontraron la cápsula, irada a un costado de la plataforma de aterrizaje y juntando polvo estelar, a engancharon a La daga y emprendieron viaje de regreso a la corte, pero en ese momento, las cosas cambiaron; Aldren les dijo que tenían que volver a Cybertron, pero no anunció nada más. Para sorpresa de todos, encontraron a Soulbreaker, vivo y en pésimo estado, pero funcionando por un milagro del destino, a la deriva en el espacio, alejándose de la órbita del planeta mecánico.
“Pude verlo” dijo Aldren exultante, y sin más tiempo para perder, se dedicaron a recogerlo, y conectarlo de manera rudimentaria al reactor de la nave ligera, con lo que le proporcionaron la energía y estabilidad suficiente para el viaje de regreso. Artwire, Mudskin y Darion prepararon la sala de reparaciones y se dedicaron a reparar las incontables heridas que Sulbreaker tenía en el cuerpo, pero para sorpresa de ellos, los daños, si bien existían, parecían haber sido reparados por sí solos para permitirle resistir hasta ser encontrado por ellos. Poco después, cuando estaba en proceso de recuperación y mucho más estable, Soulbreaker le contó a Aldren y a Hevythread que después de derrotar a Runflight creyó que iba a morir, pero una energía misteriosa le dijo que podía descansar en la matrix, en el núcleo mismo de Cybertron,  pero que él había pedido algo mucho más sencillo, es decir, volver a su hogar. Aldren tenía la capacidad de ver el futuro, excepto el de los primes, ya que la energía de la matrix de liderazgo era tan poderosa que nublaba su visión, de modo que concluyó que, después de la batalla, en vez de morir, Soulbreaker había recuperado su vida.
“Pensé que había muerto en la batalla de ciudad autobot”
“La energía nunca se destruye —dijo ella sabiamente—, sólo cambia de estado, o se complementa. Nunca dejaste de ser tú mismo, y es por eso que pudiste volver a ser quien eras, por eso se te concedió esta nueva oportunidad”
La noticia del regreso de Soulbreaker fue recibida con alegría por todos, pero por suerte, quedó en segundo plano y él se reintegró a la vida cotidiana casi de inmediato.

—Mejor que la trajera yo a que después quisieras salir al espacio a buscarla tú solo, en alguna misión arriesgada.
—Sí, tienes razón, no tengo metal para eso. Gracias amigo.
— ¿Así que cambiaste la gloria de Cybertron por este asteroide?

Soulbreaker asintió, satisfecho.

—No podía elegir otra cosa amigo. Como dijiste, este es el mejor lugar del universo.


Fin.